Es uno de los síntomas más variados: puede ser algo simple o algo que requiere atención urgente. Así se diferencia.

El sobrecalentamiento por polvo acumulado o pasta térmica seca es la causa más común y la más fácil de solucionar.

También puede ser una fuente de alimentación fallando (sobre todo si se apaga bajo esfuerzo, como en juegos), un problema de energía eléctrica en la casa, o incluso software: ciertos virus o configuraciones de energía mal ajustadas.

Si se apaga de forma repentina y sin aviso, no lo sigas usando hasta revisarlo: podés evitar un daño mayor.