Es uno de los mantenimientos menos conocidos, pero de los que más impacto tienen en la temperatura y vida útil del equipo.
La pasta térmica es la que transmite el calor del procesador (y la placa de video) hacia el disipador.
Con el tiempo se seca y pierde eficiencia, lo que hace que el equipo caliente más de lo normal y, en consecuencia, baje su rendimiento o incluso se apague solo.
En laptops que ya tienen 3 o más años de uso intensivo, es habitual que este cambio, sumado a una buena limpieza de polvo, baje varios grados la temperatura de trabajo y devuelva fluidez notable al equipo.