Antes de comprar cartuchos nuevos, revisá estas causas: muchas veces el problema no es la tinta, sino algo mucho más simple de resolver.

Boquillas de cabezal obstruidas por tinta seca — se soluciona con una limpieza desde el propio software de la impresora, sin gastar nada.

Cartuchos mal reconocidos por chips sucios, drivers desactualizados tras una actualización de Windows, o simplemente la cola de impresión trabada con un trabajo viejo que no se pudo completar.

Si imprime rayado o con líneas blancas, primero probá la limpieza de cabezales del panel de la impresora antes de gastar en insumos nuevos.

Si el problema persiste después de estos pasos, puede ser un cabezal dañado, y ahí sí conviene una revisión técnica.