No hay una única respuesta correcta: depende de dónde y para qué las vayas a usar.

Las cámaras con batería son más fáciles de instalar (no necesitan cableado ni fuente cerca) y son ideales para lugares donde llevar electricidad es complicado, como un portón de entrada. La desventaja es que hay que cargarlas o cambiarles pila cada tanto.

Las cableadas graban de forma continua sin depender de batería, ideales para cobertura 24/7 en zonas fijas como la entrada principal.

En la mayoría de las instalaciones que hacemos combinamos ambos tipos según cada punto de la propiedad, para aprovechar lo mejor de cada una.